Una de
las innovaciones tecnológicas que más se ha generalizado y afectado
a la conducción de los vehículos de hoy en día es la que se
refiere a la utilización de los sistemas de navegación a bordo.
Todavía
muchos y muchas de nosotras seguimos llevando la Guía Campsa en el
coche (yo siempre la del año anterior, que me regala mi padre cuando
él la actualiza). Pero es una estampa cada vez más extraña, por no
decir casi imposible, ver al copiloto del coche con esas páginas
abiertas indicando y buscando la mejor carretera para llegar a su
destino.
Ese
“tocho” poco a poco ha sido sustituido por el conocido “TomTom”,
que en pocos años se ha convertido para muchas personas en el
copiloto perfecto. La inclusión de un navegador en el coche cada
vez es más común. El uso de estos dispositivos se está
extendiendo. Los navegadores muestran destinos prefijados, memorizan
cualquier trayecto realizado y pueden almacenar información sobre
puntos de interés, como áreas de descanso, alojamientos o
estaciones de servicio.
Ventajas:
Su
industria asegura que estos dispositivos son capaces de ahorrar al
usuario más de la décima parte del combustible necesario para
llenar su depósito y un 13% del tiempo que invierte en sus
trayectos.
He
encontrado sitios donde afirman que con los navegadores “se
acabaron los incómodos mapas en los viajes y las discusiones por si
la ruta es la correcta o no. Se acabó sufrir para encontrar una
gasolinera a tiempo, un restaurante o un hotel.” En mi opinión
creo que no es del todo cierto: ha cambiado el modo de conducir, eso
si, pero no sé hasta qué punto todo son ventajas. Las discusiones
siguen presentes: ya sea porque la persona que va conduciendo va
demasiado pendiente del navegador (con la consiguiente “bronca”
de la persona que va de copiloto que le llama la atención), porque
en ocasiones dirige por caminos que no tienen sentido… Se supedita
el conocimiento de las carreteras de cualquiera de los ocupantes del
coche a la voz robótica, en ocasiones la única voz que se escucha
en un trayecto…en vez de una conversación amena entre las personas
que van en el coche.
Desventajas:
Los
accidentes por distracción han crecido de manera desproporcionada en
los últimos años y hay estudios que culpan a estos aparatos de
desviar parte de la atención de los automovilistas, lo que se
convierte en una conducta de alto riesgo. La recomendación básica
es que nunca se debe manejar el navegador durante la conducción.
Manipularlo cuando se está al volante es una distracción evidente,
así como prestarle demasiada atención.
La
necesidad de actualizarlo constantemente si no queremos que el viaje
se vuelva en una locura de carreteras.
También
me gustaría mencionar a aquellas personas que el TomTom en sí
mismo es una desventaja. Personas que siguen viajando con su mapa, (o
hacen la consulta en Internet antes de salir) y que si se desvían
del camino correcto disfrutan con ese momento, preguntan a las
personas autóctonas y finalmente llegan a su destino de la misma
manera, y a veces incluso con una experiencia ya a las espaldas… Cuestión de gustos.

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