viernes, 13 de abril de 2012

Soñando el futuro


Pequeño relato de cómo puede ser nuestra vida en el 2042, o quizá después, y también de lo que ya es hoy...


ENTRE HOY Y MAÑANA
Esteban se despierta después de una mala noche, no recuerda lo que ha soñado, pero se levanta con un nudo en el estómago. Pensando que quizá fuese hambre se va a la cocina a desayunar. Al entrar por la puerta se activa la radio con la emisora de todas las mañanas. No hay radio como tal, es la propia televisión, con un hilo musical, y se activa cuando alguien entra, y en función de la persona que primero entra suena una emisora u otra (o se enciende la televisión).
Hoy tiene una video-reunión importante en el trabajo, así que frente a su armario pulsa la tecla “s” de smart (elegante), y del propio armario salen 3 perchas: una con un traje, otra con una camisa y otra con una corbata, todo perfectamente combinado. Desde casa pasa directamente al edificio-parking de al lado y coge su velopatín (patín que se desplaza a 10m del suelo por unos carriles especiales)
Al terminar su trabajo, se da cuenta de que las tiendas están cerradas, así que decide comprar a través de Internet en el super que tiene al lado de casa, y para cuando vuelva, podrá recogerlo a través del hall de recogidas nocturno, que no cierra en toda la noche.
Llama a Carla, a ver donde está. Ella y sus amigos están en ThirdLife. Un bar en el que puedes elegir en qué ambiente quieres tomarte la copa, y está conectado con todos los ThirdLife del mundo, y a través de una realidad aumentada puedes conocer a gente de cualquier rincón del planeta (bueno, de todos no, solo de aquellos que tengan esa tecnología… y un ThirdLife)
Tras estar en multitud de lugares, el grupo decide darse una vuelta por Madrid. Les llama la atención que hay mucha mucha gente andando por el centro, gente de diferentes nacionalidades y piensan que quizá la empresa haya montado un concierto virtual en la Plaza Mayor… Pero no ven ningún escenario… Al acercarse ven que la gente lleva pancartas, y está gritando cosas, en diferentes idiomas. De repente comienzan a sonar alarmas: la del bar, las de los coches de policía en la Plaza Mayor, de los que rápidamente se bajan multitud de policías y comienzan a empujar a la gente. Esteban, Carla y sus amigos salen rápidamente de ese entorno y ven como unos policías entran en el bar y van directos a otro grupo de personas. Tras algún que otro forcejeo y frente la mirada atónita de todas las personas allí presentes, los esposan acusándoles de atentado a la autoridad por resistencia pasiva y delito de integración en organización criminal y realización de convocatorias a través de las redes sociales.
Tras estos sucesos ante los que no puedieron hacer nada, decidieron volver a casa. Carla estaba tan asustada que decide irse a dormir a casa de Esteban. Pasaron a por la compra, aparcaron el volatín y se fueron directos al sofá, sin decirse ni una palabra.
Se tumbaron y Esteban apretó el botón de la mesa. En ese momento comenzó a bajar lentamente una pantalla por la pared. No sabía muy bien lo que le apetecía hacer, quería olvidar lo que había pasado...Finalmente dijo en voz alta “diversión” y a continuación en la pantalla se mostró un menú con los diferentes programas de ocio que se estaban emitiendo en ese momento en los diferentes canales. No le convenció ninguno, por lo que volvió a repetir “diversión Online” y de nuevo apareció otro menú sobre la misma temática, pero de emisiones Online. Carla decidió irse a dormir.
A Esteban tampoco le convenció nada, así que decidió leer un poco antes de irse a la cama, a ver si conseguía tranquilizarse. Volvió a hablar, pero en esta ocasión dijo “continuar lectura 1984” e inmediatamente en la pantalla apareció un libro gigante abierto por la página en la que hace dos días se quedó dormido.
Acomodado en su sofá comenzó a leer, sin tener que mover ni un dedo, simplemente los ojos recorriendo las líneas, ya que al llegar a la última palabra de la página, la pantalla automáticamente pasaba a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente y a la siguien...zzzzz. Y tras 10 minutos con los ojos cerrados, la pantalla se apagó y poco a poco volvió a subir por donde había bajado.
Esteban se despertó a media noche y decidió irse a la cama, mañana sería otro día duro.

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